HOY UNA SEMILLA, MAÑANA GRANDES FRUTOS.

Cuarto Camino

Sembrar algo bueno

Nunca sabemos el resultado de nuestras acciones. Aunque si podemos saber que, si sembramos una buena semilla y la cuidamos, algún día dará grandes frutos.

La semilla

Las semillas son nuestros talentos, algo que viene de nuestra esencia, algo que estamos destinados a aportar al mundo. Debido a la vida equivocada, nuestra esencia queda enterrada bajo capas de falsa personalidad y la misma queda sin expresarse.

La tierra

La tierra, el medio donde se coloca la semilla, debe ser buena. Si colocamos una semilla en una tierra contaminada, la misma perecerá. Si nuestro talento, lo depositamos en un lugar incorrecto, el mismo será destruido. Debemos ser ladinos a la hora de sembrar, no se debe sembrar en cualquier sitio.

El Sol, el agua y el aire

Las acciones diarias son importantes, así como lo son el Sol, el agua y el aire que harán crecer esa semilla. El tiempo, el esfuerzo cotidiano, el estudio y el trabajo harán que ese talento algún día de sus frutos.

El fruto

“Por los frutos los conoceréis” dijo Cristo. Si el árbol esta sano, buenas manzanas crecerán en él. Nuestros talentos, nuestra misión de vida, esta enterrada en esa esencia que dejamos olvidada cuando empezamos a crecer y nos convertimos en adultos.

El llamado

En algún momento de nuestra vida somos llamados. Algo toca nuestro Ser y deseamos cambiar. Nos damos cuenta que hemos olvidado lo que somos y que vivimos una vida de completa falsedad, haciendo nuestra vida miserable e inútil.

El despertar

Cuando uno se da cuenta de que se ha olvidado de sí mismo, que se ha olvidado de vivir, es cuando comienza la posibilidad de despertar. Cada uno de nosotros tiene algo que aportar al mundo. Somos semillas en potencia. El Trabajo de despertar es duro y penoso, pero si fuera fácil: ¿tendría algún valor?

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