un cristiano esoterico

Maurice Nicoll.

Nicoll fue un ejemplo vivo del mandato de San Pablo: «No os conforméis a este siglo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente». Gracias a su comprensión de la palabra, la enseñanza del Cuarto Camino, Nicoll pudo permanecer «vivo y activo» y renovarse y renacer en un proceso continuo de Metanoia, la evolución de la conciencia que se estimula a través del esfuerzo y la comprensión psicológicos reales.

Curso Cuarto Camino Gurdjieff

Resumen

Nacido en Escocia en el año 1884, Maurice Nicoll fue neurólogo, psiquiatra, autor y muy destacado en las enseñanzas del Cuarto Camino. Trabajó como médico cirujano y neurólogo. Conoció a Carl Jung en 1912, con el cual trabajó varios años. En 1921 se conoció P. D. Ouspensky. A pesar del reciente nacimiento de su única hija, Jane, la primavera siguiente Nicoll vendió su consultorio médico de Harley Street un mes después de conocer a Gurdjieff y en ese otoño él, su esposa Catherine, Jane y la niñera del niño llegaron al Instituto para el Desarrollo Armonioso del Hombre fuera de París. En el verano de 1923, cuando Gurdjieff cerró su instituto, Nicoll se unió al grupo de Ouspensky. En 1931 siguió el consejo de Ouspensky y fundó sus propios grupos de estudio en Inglaterra.

Sus comienzos

El joven médico inglés fue voluntario en la Primera Guerra Mundial, cuando tenía 20 años. Estuvo en una misión en Marruecos, fungiendo como cirujano. Al regresar a Europa, algo en su espíritu se había quebrado. La medicina tradicionalista e institucional no le llenaba más. Por eso acudió a Suiza, primero como paciente del prestigioso psiquiatra Carl Gustav Jung, luego como su alumno. La psicología profunda junguiana lo atrapó de inicio, y durante casi 1 década paso largas horas analizando los símbolos de sus sueños y de muchos pacientes, convirtiéndose en uno de los estudiantes más cercanos a Jung.

Pero al cumplir los 33, algo volvió a quedarse sin encajar en su interior, justo después de casarse con la mujer a quien amaba. Repentinamente todo el psicoanálisis y la psicología occidental le parecían huecos, como un conjunto de elaboraciones literarias que no tenían nada de fondo y que tampoco se sostenían sobre nada concreto. Un montón de fantasías y masturbaciones mentales, que no poseían absolutamente ninguna solidez. Abandonó la escuela de Jung e intentó seguir su camino por su propia cuenta.

Algo diferente aparece

Entonces oyó hablar de un psicólogo diferente. Su joven esposa se lo describió como un psicólogo y matemático autodidacta. Había huido del estalinismo unos años atrás y a su vez fue alumno de uno de los más grandes magos y psicólogos de todos los tiempos: George Gurdjieff. Al joven doctor Maurice Nicoll, la presencia del psicólogo Piotr Ouspensky le resultó hosca y en extremo seria, al punto de sentir en un inicio que se encontraba frente a otro de los muchos investigadores librescos y acartonados que conoció en su vida. Y vaya que el doctor Nicoll había aprendido a confiar en su corazón más que en ninguna otra cosa. Pero al irlo escuchando hablar tuvo, precisamente en su corazón, la certeza de encontrarse frente a un sistema de conocimiento por completo novedoso. En ese entonces nadie diría que en unos años ambos llegarían a ser grandes amigos.

Ouspensky y la tercera etapa del desarrollo humano

Ouspensky les explicó que la tercera etapa del desarrollo humano, cuando el hombre ya ha conseguido construir una personalidad culta, analítica, observadora y refinada, consiste en recuperar la esencia, perdida desde la infancia. Pero ahora debe matar su personalidad de cierta manera. Debe estar desilusionado, por una parte, de todas las enseñanzas religiosas que le pueden proporcionar las iglesias comunes, y por la otra, desilusionado también de las certezas que le pudiesen dar los conocimientos de las ciencias y las universidades tal como las conocemos hoy en día. En una palabra, por completo decepcionado e incrédulo de todo lo conocido, sabiendo que no se sabe nada, como señaló Sócrates en su tiempo. Y así se encontraba precisamente el joven psiquiatra Maurice Nicoll.

Reparar la máquina, la primera condición

El Cuarto Camino requería haber conseguido previamente una personalidad culta y especializada, habilidosa en variados campos del conocimiento, pues sin ella no se lograría la comprensión psicológica indispensable. Y una comprensión profunda y sincera era el instrumento fundamental para ir entrando en el Cuarto Camino, a diferencia de otros caminos espirituales como el yoga o la meditación, en donde solo es requisito obedecer las palabras e instrucciones de un gurú al pie de la letra.

La comprensión

En el Cuarto Camino no se podía obtener nada si antes no se comprendía cabalmente cada una de las etapas del mismo. Saber que no se era ni se tenía nada. En cierto modo, tras conseguir una personalidad sólida y elaborada, el adepto del Cuarto Camino, en la tercera etapa, si quería evolucionar, debía transformar su personalidad y renunciar a ella para lograr fusionarla con su esencia perdida.

La época de difusión. El regreso.

Ouspensky era uno de los alumnos más cercanos de Gurdjieff. En un momento dado, pocos años antes, recibió el consentimiento del propio Gurdjieff para enseñar las ideas del Cuarto Camino por su propia cuenta y de manera independiente. Luego de 10 años y tras arduo trabajo psicológico, Maurice Nicoll recibiría a su vez el consentimiento de Ouspensky para escribir, enseñar y divulgar las mismas ideas..

Publicaciones Similares

Deja una respuesta